LA EVOLUCIÓN DEL HOMBRE Y LA TECNOLOGÍA.
Es complicado hablar de evolución y avance cuando en pleno siglo XXI existe una desigualdad enorme en la sociedad. Todos se preocupan por un celular o por tener conexión todo el tiempo, pero ¿dónde están los encargados de erradicar la pobreza? quizá en ningún lado; parece más un sueño de joven idealista que una idea de adulto razonable. Las preocupaciones por el progreso del hombre dentro de su humanidad parecen no importar a casi nadie. La tecnología y sus múltiples beneficios nos han quitado a nosotros mismos parte de nuestra identidad. No hay que ser un gran observador para percibir que la mayoría de las personas, tanto las que caminan en la calle como las que manejan y hasta las que están con familiares o amigos, viven inmerso en la pantalla de su celular y evitan así el contacto humano.
¿Es necesario contar con un Smartphone?, incluso entre las clases más bajas se ha vuelto una obligación, y los detalles verdaderamente importante que dan relegadas. También en los locales de comida o en las tiendas nos percatamos de ello: cada vez es más frecuente que la persona que atienda esté enajenada a su celular en su tiempo libre.
No se debe llegar al extremo de afirmar que todo avance tecnológico es malo, pero la exageración que se le da, habiendo tantos problemas, sí lo es. Como ejemplo existe el Internet, se tiene muchísima información a un fácil alcance, hay maneras de darle un uso inteligente y sacar provecho de ello pero muchos prefieren encontrar en él una salida fácil a las tareas sin hacer un uso inteligente. Todo es relativo y depende de quién sea el usuario. De lo que no hay duda es de los avances tecnológicos pero no humanitario, en ese sentido: estamos en pleno retroceso.
